jueves, 21 de octubre de 2010

CRONICA

         
¿Quién dice que los peruanos no leemos?

LECTORES  DE COMBI

En las esquinas de puestos de periódicos, en los micros, en las combis; un recorrido al día a día de los periódicos de Lima.
                           



Hoy  en la mañana desperté temprano y salí de mi casa con dirección a la universidad. Sé que tengo carro, pero por alguna razón sentí las ganas de dejar cuadrada la comodidad y tomar una combi con rumbo a "la de lima".
En el camino,  pensé que sería interesante darle un vistazo a los periódicos chichas de los quioscos de casi todas las esquinas de la ruta de mi casa al paradero.
Antes de llegar a la esquina, alrededor de las 8 am; paré en la esquina de uno de los probablemente mil quinientos "quioscos del chino" que hay en todos los barrios de Lima cuadrada y vi un titular que decía "Por lo bajo" y podría jurar que simplemente leer ese titular me hizo sentir un poco más dentro de nuestra Lima la chicha, la populosa, la verdadera.
Después de un momento de lecturas tan cómicas cómo espantosas y debo aceptar, muy entretenidas a mi parecer, al lado de muchas otras personas que también leían los titulares, entre ellos la mayoría hombres mirando las calatas de las portadas, seguí mi camino hasta el paradero de la esquina donde una serie de carcajadas llamaron mi atención; era una señora de la sierra vestida con su pollera y el hijo colgado atrás, (clásica...) ella leía un periódico que yo nunca había visto antes...solo logré ver que costaba 70 céntimos y después la calata de la ultima hoja; eso me hizo pensar en una conversación que escuché el otro día sobre qué tan poco leen los limeños, y me di cuenta que el peruano sí lee, solo que indiscutiblemente lo "chicha" parece ser más atractivo ante los ojos de la mayor parte de nosotros que la revista CARAS o esa que ni quiero acordarme el nombre que sale para la gente que tiene sus casas de verano en los balnearios de ASIA o "EISHA" como dirían los conocedores.
Después de unos momentos llegó la combi y subí. “Chapé” la primera que vi.   A mi costado se sentó un chico de no más de 15 años con su “BOCON” y podría asegurar que leyó más artículos de los que podrían leer los más chancones de la clase en sus momentos de lectura fluida.   De nuevo en mi cabeza sonó un "buena, buena" y entre vistazos lo que alcance a leer del periódico no fue un titular sino el título de una pequeña nota que decía, "la descuartiza por no querer prestarle china para su periódico"... increíble,  no hay otra palabra para describirlo, pensé.  ¿Cómo no vamos a leer los peruanos, si hasta descuartizamos por una lectura mañanera de política o atropellos? lo máximo.  Y con una sonrisa burlona voltee  hacia el otro lado, dándome con la sorpresa que cuatro de diez personas en la combi estaban leyendo.
Sonrisa de oreja a oreja, miré hacia el otro lado y me di cuenta que mi paradero ya venía.  Un "esquina baja" clave cerró este pequeño viaje a lo popular de lima, bajé del micro y mientras caminaba a la puerta de la universidad  para dar mi examen de semiótica me di cuenta que parcialmente a todos nosotros nos encanta esa lima chicha, la populosa, la de la gente.  Saliendo me compro mi "AJA" y leo en la combi camino a mi casa como buena peruana.

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